«No me imagino estar jubilado de la música»

Mario Barassi, Oscar Granieri, Agustín Insausti, Pablo Diez y Sebastián Reinholz conforman Super Ratones, la banda de rock que nació en 1985 en Mar del Plata y que desde entonces rueda por la Argentina y el mundo. Ahora tienen disco nuevo, Carrera de aviones, que es un regreso en varios sentidos. El último había salido en 2009, Super Ratones. Cuando, en 2015, planeaban el festejo de sus treinta años, el baterista y cantante José Luis “Person” Properzi no pudo vencer el cáncer que le habían diagnosticado. Resurgiendo de esa pérdida musical y afectiva, el grupo se rearmó. En ese marco, Barassi, compositor, guitarra y voz del conjunto, presenta la novedad.

—¿Cómo analizás este nuevo disco, este renacimiento, en particular en el contexto que plantea el mundo en 2020?

—Con Person, nuestro baterista, empezamos desde el comienzo; más que un integrante, era un hermano. Nuestro vínculo era de familiares directos porque pasábamos más tiempo entre nosotros que con nuestra propia familia. En 2015, cuando estábamos listos para grabar, nos pasó esto y trastocó todos nuestros panes. Nos cambió la cabeza y la vida. Por eso, Carrera de aviones no solo es nuestro décimo disco, sino uno muy esperado y emocionalmente muy intenso. Tuvimos la suerte de sacarlo en diciembre de 2019.

—¿Qué efectos internos ha tenido este proceso de pérdida tan importante para ustedes y su mundo como banda?

—Nos ha movido lo profundo de nuestra existencia, filosóficamente hablando. No hay un solo día en que no piense en ello. La sensación cercana de que todo se puede terminar de un día para el otro nos ha cambiado la perspectiva. Es algo que no tiene explicación; me hace acrecentar la sensación de misterio. Vuelvo a buscar el papel en blanco para ver qué puedo llevar a una próxima canción. He tratado de volcar este proceso constante hacia lo artístico.

—Pese a estos cambios profundos, ¿qué marcas como constantes de identidad persisten en Super Ratones?

—Siempre nos distinguió el amor por las melodías y las armonías vocales. Me surgen en la mente los Beatles o los Beach Boys, gente que cantaba mucho. Ese rasgo distintivo sobrevuela nuestra carrera, sigue siendo nuestro norte. Buscamos canciones que te toquen algún sentimiento, que te provoquen un estado de ánimo, desde la melodía y la letra.

—¿Y qué reconocés como marcas del rock nacional?

—La gran creatividad y el abanico de estilos y talentos. Tenemos referentes locales que hacían lo mismo, al mismo tiempo, que los referentes del rock internacional (recién yo nombraba los Beatles y los Beach Boys). Litto Nebbia, Almendra y toda esa línea han dejado una huella enorme. Yendo por Latinoamérica y España, el rock argentino aparece como un hito, como un estandarte del rock en español. También las circunstancias de nuestra historia argentina han hecho que la adversidad se haya volcado al arte. Por todo eso, el rock nacional ha sido el faro para músicos de otros países.

—¿Te imaginás haciendo música hasta cualquier edad, como un Mick Jagger marplatense y argentino?

—Uno cree que la vejez no va a llegar nunca. Tengo 49 años y parece algo muy lejano. No me imagino estar jubilado de la música. La música va a ser siempre un atractivo para mí; se va ir de la mano con mi partida de este mundo.

Éxitos y ternura

—Super Ratones ha tenido éxitos enormes. ¿Qué hace a un hit?

—El éxito tiene que ver con coincidencias, con una alineación de planetas. Si los músicos de rock o pop tuviéramos una definición del éxito, lo estaríamos haciendo todo el tiempo. El compositor es una especie de antena de lo que va sucediendo en la sociedad. Cuando la canción toca una fibra, la sociedad la toma como algo propio y se hace popular. Algo que estás experimentando en carne propia pega en los demás y se genera un feed back. Eso pasó con “¿Cómo estamos hoy, no?” y también con una canción muy introspectiva y abierta como “Decime qué te hicieron”. Pero también intervienen otros factores, como cuánto se haya apoyado la difusión, cómo actúa la industria musical. Hay grupos con enormes canciones, pero no están dadas las condiciones. Que la gente lo tome es algo maravilloso.

—En ciertos clichés de origen para el rock, asociado a la protesta, y del pop, asociado a la diversión, ¿qué lugar hay para la dulzura, la melancolía, en estas músicas, como en tu canción “Hijo”?

—Como bien decís, son clichés. “Hijo” es gutural, es tan íntima, que pensé en quedármela para mí . Es muy personal; no la hubiera compuesto si no hubiera tenido la experiencia de ser padre (tengo dos hijos  de 17 y 19 años, Tiago y Dante). Las canciones son manifestaciones artísticas de algo que te mueve a mostrarlo.

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