Colapso de hospitales británicos alerta el retraso de vacunas en la UE

Los hospitales del Reino Unido, atestados de pacientes con covid-19, pese al plan del país de vacunar a 200.000 personas al día, son una alerta para el resto de Europa.

Si bien el Reino Unido está muy avanzado en cuando a la implementación de vacunas –ha inoculado a casi tantas personas como el resto de Europa en su conjunto–, los hospitales están llegando a su límite a raíz de un aumento en el número de casos de la nueva cepa de la enfermedad, que se propaga más rápido que la original. En el continente, mientras tanto, las autoridades de salud están preocupadas de que la mutación se propague fuera del Reino Unido a un mayor ritmo del que pueden alcanzar los lentos programas de vacunación.

“Es una variante que cambia completamente la situación para este comienzo de año”, dijo el lunes Arnaud Fontanet, epidemiólogo que forma parte del consejo científico que asesora al Gobierno francés sobre el covid. “Es casi una nueva epidemia dentro de la epidemia”.

Aunque la nueva cepa se ha detectado en aproximadamente 31 países fuera del Reino Unido, incluidos Alemania y Francia, el alcance con el que se está extendiendo en el continente sigue siendo sombrío. Pero la rapidez con la que hizo aumentar los casos y muertes en el Reino Unido y colapsó Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) está instando a restricciones más duras a los traslados.

El martes, la canciller Angela Merkel advirtió que Alemania se enfrenta a estrictas medidas de confinamiento hacia fines de marzo si las autoridades no logran contener la variante del virus.

En el Reino Unido, primer ministro Boris Johnson confía en los planes de vacunación acelerada, pese a que advirtió sobre medidas de confinamiento más duras. Más de 2,2 millones de personas en el Reino Unido han recibido la primera dosis de una vacuna. Eso equivale a más de cuatro dosis por cada 100 personas, lo que corresponde a más de cinco veces la tasa de Alemania y casi 20 veces más que en Francia.

El Reino Unido se comprometió a vacunar a 15 millones de personas para mediados de febrero para proteger a su población más vulnerable de la nueva variante. Ni siquiera está garantizado el éxito de esa estrategia, debido a que el NHS ya está bajo presión, se han reportado niveles récord de infecciones diarias en los últimos días y el número de muertes es el más alto en Europa.

Mientras tanto, gran parte del resto de la región está muy rezagada en cuanto a la implementación de sus planes de vacunación, lidiando con problemas logísticos o de suministro y, en algunos casos, el escepticismo ante las vacunas. Eso plantea nuevas interrogantes en torno a su preparación para la nueva cepa, en caso de que afecte al continente a gran escala. Un aumento en el número de hospitalizaciones solo agudiza esa preocupación.

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